Cinco dedos

iPhone X, ISO640, 4mm, f/1.8, 1/26”


Esta foto fue más de casualidad que de otra cosa, pero tiene su punto de momento porque al día horas más tarde ya no sería posible repetirla.

Ese día salí muy temprano de casa y al llegar a la calle noté una iluminación muy dura y exagerada que hasta ese instante no había sentido jamás... y no, no era un OVNI.

Al lado de mi hogar estaban reformando un negocio y se dieron dos casualidades. La primera y la más determinante fue que cuando colocaron los nuevos focos que iluminaban la entrada, el logotipo y el escaparate del local, uno de ellos se debió soltar y apuntaba hacia una pared que no tenía nada que ver. Y la segunda fue que por algún tipo de descuido, dejaran las bombillas encendidas. Ese era el motivo de que notase una luz poco habitual al salir, no debería estar ahí.

Pero rápidamente me vino a la cabeza esta imagen producida por la propia sombra de mi mano gracias a la potente iluminación que le llegaba desde la lámpara, porque potencia tenía una poca. Al cabo de dos horas, un operario subido a una escalera, colocaba el foco en su sitio.

Sin embargo, yo pude obtener una imagen cuyo lenguaje visual se apoya principalmente en el espacio negativo formado por la silueta de la mano y la textura que produjo la pared.