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Anthrenus Verbasci

Los anthrenus  pertenecen a la familia de los coleópteros y son conocidos normalmente como escarabajos de las alfombras . Son redondos y muy pequeños con envergaduras de unos dos a tres milímetros y generalmente el ser humano apenas puede apreciar sus colores a simple vista pareciéndonos poco más que un punto negro. Sus antenas terminan en forma de bola, más grande si son machos y presenta unos dibujos tan llamativos como atractivos. Se trata de una especie muy extendida y te la puedes encontrar repartida prácticamente por todo el mundo, pero ello no la convierte en algo a temer pues la mayoría de ellas son totalmente inofensivas. No obstante, las que representan algún peligro suelen ser bastante dañinas, como es el caso de nuestro sujeto. Además del nombre de escarabajo de las alfombras también se le conoce por escarabajo de los museos .  Este insecto se alimenta de otros pero no cazándolos sino que se comporta como un carroñero. Es por ello que resulta una plaga que puede causar estr
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Hoy he vuelto a fallar con la foto. No sé si será por causa de las lentillas pero últimamente fallo bastante en el foco. De hecho, ni con el sistema focus picking que te indica con un color la distancia a la que estás enfocando soy capaz de conseguir un enfoque correcto. Esto no me sucede con las gafas... progresivas, claro, porque ya vamos teniendo una edad. El problema de las gafas, sobre todo las que tienen estos tamaños grandes, es que con lluvia se mojan y si le sumamos lo que se empañan con las mascarillas, no logramos ver nada y, por eso, el uso de lentillas es el más recomendable.

Sin embargo hoy cayó durante un momento la mundial... en pocos minutos no sé cuántos litros de agua se habrán recogido por metro cuadrado pero en Santiago de Compostela seguro que unos pocos. Lo que menos me apetecía era sacar mi cámara que no es estanca para arriesgarme a electrocutarla si le llegaba demasiado líquido elemento.

Así que volví a optar por el móvil y mi error fue el usar el modo totalmente manual, porque al mínimo movimiento aparece una foto trepidada. Así fue, el paraguas en una mano y el móvil en la otra haciendo malabarismos para enfocar con un dedo y apretar el obturador con el otro. Todo muy inestable. Pero no tengo excusas, fue mi decisión en ese momento y obviamente una decisión poco acertada. El problema fue que cuando revisé el resultado, me pareció que todo estaba en su sitio hasta que vi la foto en grande en la pantalla de la computadora.

Ese estadio de fútbol me trae muy buenos recuerdos pues ahí mantuve relaciones profesionales en el mundo audiovisual durante bastante tiempo. Relaciones contractuales del tipo intercambio del que conservo muy buenos archivos de fotografía deportiva tanto en vídeo como en foto fija. Archivos que durante meses fueron de gran utilidad para clubes profesionales de alto nivel llegando a muchos lugares de la geografía española. Así que como no sabía cuándo podría volver a pasar por allí y a pesar del intento fallido y de poder exponer una nueva imagen en cualquier otro lugar y a cualquier otra hora, por lo que significa para mi, quiero que sea la protagonista de hoy; por lo bueno y por lo malo. Así que no me quedaba otra que intentar arreglar mi fatídico error de algún modo.

¿Cómo arreglarla? Pues haciendo con ella lo que debería haber hecho con mi Olympus, con la diferencia de que en este caso lo he arreglado con la ayuda de programas informáticos. Opté por una doble exposición para mostrar el estadio de fútbol a través de un cristal mojado por la lluvia. La perspectiva, realmente, es la misma que la que pude haber realizado si hago lo mismo desde el interior de mi vehículo. ¿Por qué no se me ocurrió en ese momento? Pues quizás porque estaba a otra cosa y cuando se hacen fotografías, hay que estar concentrado en el acto fotográfico teniendo claro lo que se busca y las improvisaciones pocas veces salen bien. De este modo, el desenfoque queda disimulado por un cristal mojado que aparece enfocado, como si fuese algo buscado por el fotógrafo. En mi caso, totalmente mentira.

Podría callarme y hacerla pasar por una fotografía desde detrás de una ventana, pero no es mi estilo. No tengo nada en contra de la ilustración digital ni contra el retoque fotográfico, pero me gusta ser honesto y que conmigo también lo sean y me molesta mucho cuando me intentan pasar algo retocado a posteriori como una toma obtenida directamente en cámara. Cuando algo se arregla con algún programa de retoque y se ponen o retiran objetos o simplemente se cambian de lugar, debería decirse. Porque esta foto estoy seguro que os la podré repetir si vuelvo al mismo lugar y con las mismas condiciones climáticas, dejándola mucho mejor y sin necesidad de recurrir a un post-procesado más allá de un revelado digital moviendo los niveles básicos. Si se diesen esas circunstancias, seréis los primeros a quienes se lo haga saber.

Comentarios

  1. Buen apaño... Hoy haría falta una funda subacuática para meter la cámara... O un móvil sumergible!

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    1. Sí, la verdad es que sí... el móvil estaba igual que la foto de la doble exposición. 🤣🤣🤣

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