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Anthrenus Verbasci

Los anthrenus  pertenecen a la familia de los coleópteros y son conocidos normalmente como escarabajos de las alfombras . Son redondos y muy pequeños con envergaduras de unos dos a tres milímetros y generalmente el ser humano apenas puede apreciar sus colores a simple vista pareciéndonos poco más que un punto negro. Sus antenas terminan en forma de bola, más grande si son machos y presenta unos dibujos tan llamativos como atractivos. Se trata de una especie muy extendida y te la puedes encontrar repartida prácticamente por todo el mundo, pero ello no la convierte en algo a temer pues la mayoría de ellas son totalmente inofensivas. No obstante, las que representan algún peligro suelen ser bastante dañinas, como es el caso de nuestro sujeto. Además del nombre de escarabajo de las alfombras también se le conoce por escarabajo de los museos .  Este insecto se alimenta de otros pero no cazándolos sino que se comporta como un carroñero. Es por ello que resulta una plaga que puede causar estr
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Hoy no me ha costado ya tanto levantarme y hasta eso de trabajar tan temprano un domingo no me ha caído tan mal. Pero luego ver como la gente vomita sus borracheras en cualquier lugar le quita a uno las ganas de ser simpático con el resto del género humano.

Porque desde que las restricciones para combatir la pandemia de la Covid-19 impide abrir la hostelería por las noches, los más pequeños del hogar están siendo testigos de cómo se puede hacer lo mismo en horario diurno y sin respetar a los demás.

Ahora, pudiendo mantener la fiesta hasta las nueve de la noche, con más razón todavía. El problema es que a partir de cierta hora vuelve a estar todo cerrado, incluso los baños de los locales que se dedican a emborrachar a la gente y a la juventud porque son los que en el fondo menos maduro tienen el cerebro para comportarse con un mínimo de sentido en estado ebrio.

Cuando se emborrachan se olvidan de todo. La seguridad vial ya de siempre se ha visto vulnerada con estos energúmenos que se atreven a conducir un vehículo en carretera cuando no son capaces ni de ver la hora en sus teléfonos móviles.

Ahora además los tenemos que aguantar con la falsa confianza y valentía que les produce su estado lleno de alcohol y drogas retirando sus mascarillas cuando les viene en gana o cuando creen que los ausentes "agentes de la autoridad" han dejado de verles.

Es ahí cuando se meten en cualquier local público que tiene la desgracia de poseer urinarios públicos para dejar sus excrementos y vómitos esparcidos por paredes y suelos porque no son capaces o no quieren acertar en el hueco inteligentemente habilitado para ello. Eso supone un peligro para la salud pública importante además de una falta de respeto hacia sus congéneres.

Estoy convencido de que los negocios deben funcionar y nadie tiene que pagar por lo que hacen los imbéciles que no se saben controlar, pero la salud pública creo que para toda la población es una prioridad en estos momentos y a ninguna autoridad política parece habérsele pasado por la cabeza la necesidad de tomar dos medidas: dejar trabajar a la hostelería e impedir que se vendan bebidas espirituosas hasta ciertas horas porque repito, los más pequeños son atónitos testigos de todo lo que está pasando en las fiestas en plena calle que estamos viviendo últimamente.

Están observando comportamientos tan vergonzosos como poco ejemplares y menos educativos.

Y aquí termina mi reflexión escrita de forma visceral debido a un enfado por lo que he tenido que soportar a lo largo de estos últimos fines de semana donde ya todos somos felices porque nos han reabierto los bares, porque la cervecita y el cubata es mucho más importante que la vida de nuestras abuelas y abuelos.

Tanto ataque contra los refrescos pero contra el alcohol, una droga aceptada socialmente, no tomamos medidas.

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