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Anthrenus Verbasci

Los anthrenus  pertenecen a la familia de los coleópteros y son conocidos normalmente como escarabajos de las alfombras . Son redondos y muy pequeños con envergaduras de unos dos a tres milímetros y generalmente el ser humano apenas puede apreciar sus colores a simple vista pareciéndonos poco más que un punto negro. Sus antenas terminan en forma de bola, más grande si son machos y presenta unos dibujos tan llamativos como atractivos. Se trata de una especie muy extendida y te la puedes encontrar repartida prácticamente por todo el mundo, pero ello no la convierte en algo a temer pues la mayoría de ellas son totalmente inofensivas. No obstante, las que representan algún peligro suelen ser bastante dañinas, como es el caso de nuestro sujeto. Además del nombre de escarabajo de las alfombras también se le conoce por escarabajo de los museos .  Este insecto se alimenta de otros pero no cazándolos sino que se comporta como un carroñero. Es por ello que resulta una plaga que puede causar estr
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Dolycoris Baccarum


Conocemos esta especie generalmente como chinche de la fresa. El color cebrado de sus antenas la diferencia de la chinche mediterránea, Carpocoris Mediterraneus.

Se alimentan de la savia de los tallos y también de los frutos, lo que la convierte en una eterna enemiga de los agricultores y por eso está considerada como una plaga.

No les gusta nada el frío y a pesar de que los adultos viven entre unos cuatro y seis meses de media, cuando bajan las temperaturas hibernan en lugares como grietas entre paredes o rocas, cortezas de los árboles o mismamente bajo las piedras hasta que las temperaturas vuelven a subir.

De todas formas no tienen mucho problema en perpetuar la especie ya que en su período vital pueden llegar a realizar entre cinco y siete puestas con unos treinta huevos en cada una.

Actualmente las podemos encontrar en Europa, Asia y el Norte de África, en lugares donde abunden las huertas, jardines y bosques cercanos al agua donde encuentran arbustos frutales.

Sienten atracción por frutas como la fresa y cuando atacan una plantación destinada a consumo humano la dejan totalmente inservible pues su saliva queda en la fruta en cantidades considerables impregnándolas de un sabor muy desagradable.

Como mecanismo de defensa segrega una toxina bastante hedionda que contine sustancias químicas peligrosas, como por ejemplo el cianuro y por ello resulta tan importante no comer fruta sin antes haberla lavado bien, nunca sabemos lo que nos podemos llevar a la boca.

Para la sesión fotográfica utilicé mi objetivo de focal más larga en Micro Four Thirds, en este caso el 40-150mm que tiene una distancia mínima de enfoque de noventa centímetros que pude reducir gracias a un par de tubos de extensión de diez y dieciséis milímetros.


Cuando me encontré a este ejemplar el sol estaba en una posición tan alta y el cielo tan despejado que no necesité más apoyo para iluminar, ni siquiera modificadores o rebotadores. Las exposiciones las hice a mano alzada, sin ayuda de trípode.


Ver al insecto con ese color rojizo y una zona de hojas tan verdes me decía que el resultado iba a ser bastante agradable visualmente y sólo tenía que aguardar a que se situase en una posición donde sacar provecho a ese contraste tonal entre el fondo y el sujeto.

Ha sido una fotografía de la que me siento muy satisfecho y realizada con muy bajo coste, con equipo de entrada, mi Olympus OM-D EM-10 III y un objetivo de kit, porque no necesitas realizar inversiones importantes para probar a realizar fotografías de aproximación. Ninguna de mis fotografías, hasta la fecha de esta publicación, ha sido realizada con equipo especializado para fotomacrografía.



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Fotografía: Anxo Dafonte
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